Estos factores se relacionan con la zona donde sera realizada la cobertura, las condiciones del terreno de juego, las condiciones meteorológicas, la comunicación entre los atletas y las capacidades tácticas, técnicas, físicas y psicológicas que sus compañeros de equipo y sus oponentes poseen y presentan en el juego (Worthington, 1974; Bangsbo; Peitersen, 2002).
Según la zona del campo, a la distancia y al ángulo de cobertura, variará a variar en función de dos conceptos muy importantes que están implícitos y se establecerán gradualmente en función a la ubicación del balón, que son: el significado de riesgo sobre la portería y la concesión de espacio para las maniobras ofensivas. Asimismo, a medida que el “centro de juego” está más cerca del sector defensivo y del corredor central, más riesgo que el balón vaya a portería y menor espacio disponible deberá tener el atacante para realizar maniobras ofensivas.
En situaciones donde el “centro del juego" se ubica en el pasillo central y más cerca de la meta, el jugador responsable de la cobertura ofensiva debe acercarse al jugador que contiene, para reducir las posibilidades de finalización del adversario y ofrecer más seguridad al sector defensivo de su equipo.
En la situación en que se juega el balón por los corredores laterales, más lejos del sector defensivo, el jugador que realiza la cobertura deberá mantenerse más alejado del jugador de contención, ya que con la llegada de más espacio para la ejecución de maniobras ofensivas, el poseedor del balón puede superar los dos marcadores a la vez, en función del aumento de la velocidad de ejecución.
Por otra parte, en estas zonas los riesgos se reducen al mínimo en comparación con otras áreas del campo de juego.
En relación a las condiciones del terreno de juego y del clima, el jugador que realiza la cobertura debe mantener una menor distancia en relación al jugador de contención, a medida que las condiciones sean más adversas para el equipo que está en ataque5.
La adopción de este tipo de comportamiento desalienta al poseedor del balón para realizar regates, por lo que tendrá más problemas para mantener el balón, lo que facilita la acción de defensa.
Por otra parte, las acciones de equilibrio defensivo también se verán facilitadas si el poseedor del balón realiza un pase a un compañero que hace la cobertura ofensiva, en ese momento debido a las condiciones desfavorables, el se podrá colocar mas adelante, lo que aumenta el tiempo de trayectoria del balón y demanda mayor tiempo para su dominio.
La comunicación entre los jugadores es otro factor que también determina el éxito de la cobertura defensiva, porque puede servir como una guía para crear la armonía entre todos los movimientos defensivos.
Las comunicaciones se pueden establecer de forma verbal y no verbal.
Las denominadas verbales, que se consolidan por medio de los sistemas vocal y auditivo, se expresan principalmente por las orientaciones dadas por los jugadores sobre sus propias posiciones y la de los adversarios.
Por el contrario, las comunicaciones no verbales, percibida principalmente por el sistema visual, y algunas veces por el sistema táctil, se expresan a través de señales corporales presentes en las acciones de sus propios compañeros y adversarios. En relación a este factor también se puede decir que el grado de relación y de confianza mutua en la comunicación es fundamental para determinar el éxito de las acciones defensivas.
De los factores citados que influyen en las acciones de cobertura defensiva, el último, y no por ello menos importante, está relacionado con las capacidades tácticas, técnicas, físicas y psicológicas que los jugadores tienen durante el juego (CASTILLO, 1996).
Este factor se relaciona con los conocimientos previos adquiridos y la percepción que el jugador de cobertura tiene en el juego. Así, se establece una línea de razonamiento similar para todas las situaciones donde hay un predominio de una u otra capacidad. Se puede decir que si el jugador que realiza cobertura defensiva percibe que el jugador de contención tiene algunas deficiencias en alguna de estas capacidades, en relación con el poseedor del balón, debe de aproximarse al mismo.
5 En el caso de viento, esta relación se invierte. Si el equipo atacante está con el viento a favor, la cobertura debe estar más cerca, si el equipo atacante está con el viento en contra, la distancia entre el jugador de cobertura y el de contención puede aumentar.
Por el contrario, si el jugador de contención demuestra un mayor dominio de estas capacidades que el atacante que está marcando, la cobertura se pueden hacer a una distancia mayor, ya que el jugador tiene más probabilidades de contener y recuperar el balón, por lo que el jugador que estaba en cobertura defensiva, se convierte en la primera opción ofensiva para la secuencia del juego.
Como ejemplo de esta variabilidad de posicionamiento en el juego del fútbol, destaca una situación de prevalencia técnica, donde el portador del balón puede optar por el regate o por el pase.
En ella, si el jugador que está en la cobertura defensiva, se dan cuenta que el poseedor del balón es un jugador con un brillante regate, este deberá de aproximarse al jugador de contención, una vez que las posibilidades de que sea superado sean mayores. Considerando que, si el jugador se da cuenta que el que está haciendo la acción de la cobertura es un poseedor del balón que tiene una mayor capacidad para pasar el balón a zonas peligrosas del campo, este deberá situarse más lejos, porque la probabilidad de ejecución de un pase es superior a la de un regate.
Por otra parte, si el jugador de cobertura percibe que el portador de la pelota no tiene ninguna de estas características bien desarrolladas, se puede colocar más lejos del jugador de contención, siendo mayor la posibilidad de recuperar la posesión del balón, y asimismo él va a dar apoyo a la nueva configuración de la jugada.
Las características de las acciones de la cobertura defensiva en s i t u a c i o n e s de juego pueden ser percibidas cuando el posicionamiento del jugador de cobertura defensiva, que debe estar colocado entre el jugador de contención y la propia puerta, ofrece apoyo y seguridad al jugador de contención.
Así, las acciones de la concentración se pueden hacer en cualquier zona del campo de juego, bastando para esto, que todos los jugadores involucrados en la acción sean conscientes de la importancia de su movilidad en la reducción del espacio y en el incremento de la presión en el “centro de juego ".
Durante el juego, las acciones características de este principio se puede observar cuando los jugadores defensivos colocados más lejos del portador de la pelota consigue "unir", adoptando posicionamientos más cercanos entre sí, a fin de limitar las opciones ofensivas del ataque a una zona determinada del campo.
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