La evolución de este deporte, sin dudas, para recuperar y potenciar su esencia deberá apoyarse indefectiblemente en la teoría del aprendizaje Ecológico.
No se trata de maximizar cualidades, sino de optimizar respuestas que solicita el contexto, se trata de que el organizmo se adapte a las necesidades del juego y se puede lograr acoples que establezcan comportamientos organizados de interacciones eficientes y eficaces con el equipo.

Uno de los principales problemas del entrenamiento radica en encontrar conexiones entre jugadores. Para ello es fundamental entender la estructura y la dinámica de las interacciones entre los jugadores. Las sinergias en el fútbol se producen de manera dinámica dentro de un espacio-tiempo determinado y con intensidades variables de aparición.
Una de las claves será encontrar esos patrones de conexión de mayor rendimiento para el equipo. La aparición de estos patrones se deberá realizar de manera coordinada con la finalidad de conseguir un objetivo común, unificando así las funciones de los jugadores.
Las sinergias en el fútbol son complejas y no lineales actuando en un entorno de continua transformación. El jugador debe adaptar sus movimientos a las características del entorno, entorno en el que estarán sus compañeros, los rivales, el espacio de juego y el balón.
Las sinergias en el fútbol se auto-organizan, siempre actuando bajo principios fundamentales del juego.
El entrenamiento debe ir enfocado hacia la coordinación interpersonal de los jugadores, más que hacia el entrenamiento de sus partes pensando que este tendrá su efecto sobre las interacciones de los jugadores.
Estas interacciones serán vivas y dependientes de las características cambiantes del entorno al que se le esta sometiendo a los jugadores que están estableciendo conexión.
Una de las claves del entrenamiento será la de construir comportamientos sincrónicos moldeables a la variabilidad y perturbaciones del juego.
Sinergia, este principio olvidado en muchos modelos de entrenamiento que focalizan innecesariamente su esfuerzo en programar la respuesta deseada e intentar reproducir todas las situaciones que se pueden dar durante la competición.
En lugar de programas motores, los deportistas y equipos disponen de coordinaciones o sinergias preferenciales que, configurados por sus características individuales y su experiencia previa, definen sus atractores naturales o dinámica intrínseca condicionando el desarrollo de su motricidad (Kelso, 1995; Oullier & Kel- so, 2009). Esto no significa que su rendimiento venga determinado (o programado) genéticamente. La postgenómica entiende también el rol de los genes desde una perspectiva dinámica y no lineal (Prokop & Csukas, 2013).
La creación de sinergias de equipo requiere la exposición de todo el conjunto de jugadores a restricciones desafiantes. Esto promueve la exploración colectiva, el descubrimiento y la estabilización de soluciones únicas basadas en interacciones dentro del equipo.
Prof. Quique Cesana.