Por lo tanto, más importante que el concepto de sistema de juego (como estructura del sistema) es la dinámica que resulta de las relaciones de los jugadores, que es sobre-condicionada por dicha disposición. Fácilmente comprendemos la dinámica del juego del equipo que cuando juega en un sistema 1-4-3-3 difiere de cuando juega un 1-4-4-2, porque la disposición de los jugadores condiciona dicha dinámica. Sin embargo, este concepto de sistema (como estructura) no puede ser reductor del concepto de organización, porque a pesar de condicionar la dinámica del juego no comprende el verdadero sentido de la organización como una orden dinámica.
Aclarando esta idea, la organización del juego parte del sistema de juego pero va mucho más allá que eso, porque una misma estructura genera dinámicas diferentes y por lo tanto, un “juego” diferente. Para evidenciar de este hecho, nos damos cuenta de que hay numerosos equipos que parten de una misma estructura pero la organización de las relaciones de los jugadores en los distintos momentos del juego son dispares.
En este sentido, la organización comprende un orden que hace surgir determinadas regularidades en el comportamiento de los jugadores y por lo tanto, no es algo impermeable. Así, el sistema de juego es el punto de partida para establecer la dinámica del jugar, pero la funcionalidad comprende las características, los principios de acción en determinados momentos, las estrategias de resolución en ciertos contextos.
De cara a este entendimiento, la Organización sistémica hace referencia a los principios de acción que configuran las interacciones de los jugadores en los distintos momentos del juego. Por lo tanto, podemos decir que estos principios de acción son los principios del juego.
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